Bitácora de Imaginarium #2 – La disciplina artística de escribir – Parte 2

septiembre 23, 2026

Que un libro sea de fantasía no quiere decir que el mundo en el que se desarrolla provenga cien por ciento de nuestra cabeza ni que debamos inventarlo todo. Es verdad que la fantasía nos transporta a lugares inexistentes en nuestra realidad y nos presenta personajes con características peculiares tanto en su aspecto como en sus habilidades; pero también es verdad que, como lectores, buscamos cierta coherencia y verosimilitud, algo que nos resulte familiar, que nos conecte con el lugar y sus personajes.

Y ahí es donde entra la investigación en mi proceso creativo.

En esta segunda entrega de la Bitácora de Imaginarium, continuaré contándoles sobre mi disciplina aplicada al arte de escribir, la cual divido en tres simples premisas:

  1. La constancia en favor del progreso
  2. La investigación como fuente de inspiración
  3. La autocrítica como herramienta de calidad

En un posteo anterior les conté sobre la constancia, así que hoy voy a desarrollar la investigación.

2. La investigación como fuente de inspiración

Cuando hice mi primer borrador de Hijos de la Luna, escribí mayormente lo que veía en mi imaginación; transcribía la aventura que se reproducía en mi cabeza al papel. 

Recuerdo muy vívidamente un día en que leía el primer capítulo a mi marida, el cual describía los preparativos del pueblo virno para la noche de Pirayasi, entre los cuales estaba la comida que servirían en el banquete. Cuando leí los platos que cocinaban, me frenó, me miró y me dijo: “¿Eso van a comer? Decime la verdad, ¿te imaginás comiendo eso? ¿Vos pensaste en la combinación de esos sabores?”

Claramente no lo pensé. Y mucho menos podía imaginarme los sabores, porque los virnos iban a comer pescado y a mí no me gusta el pescado.

Ese día me di cuenta de la importancia de los detalles y del conocimiento previo necesario antes de escribir. Es cierto que en épocas de antaño, los pueblos comían lo que que la naturaleza les proveía y no necesariamente eran manjares para el paladar de hoy. Pero se trataba de la repercusión que esa descripción había tenido en ella como lectora. Yo no estaba escribiendo desde el conocimiento sino desde una imagen que se me proyectó en la cabeza y que asumí, desde la ignorancia, que estaría bien.

Así que, releí el borrador y empecé a hacerme preguntas como:

  • La Laguna Virinea está sumida en la sombra porque los árboles son tan tupidos que no dejan pasar la luz. Entonces, ¿viven en un bosque o en una selva? ¿Qué diferencia hay entre estos ecosistemas?
  • Cuando Chimberu y los Goroks tienen que construir un puente para cruzar un abismo, ¿cómo lo harían? ¿Cómo se construye un puente sin una estructura que lo sostenga?
  • Si existe un Consejo de Guerra en el reino de Nobrac, ¿cómo son los grados militares?

A medida que respondía esas preguntas, fueron surgiendo otras y otras, y otras. Me di cuenta de que lo que aprendía del mundo real me fascinaba y de que quería compartir esa fascinación en mi mundo también: en los personajes, en el entorno, en las vestimentas, en los guardianes, en la cultura.

Todo lo que aprendía lo fui adaptando al mundo de fantasía, dedicando un cuaderno exclusivamente para anotaciones, muchas veces caóticas y desordenadas, otras veces traducidas en largas descripciones sobre un reino o un personaje. 

¿Qué se investiga para una novela?

La respuesta más obvia es: depende del género. Sin embargo, creo que hay preguntas universales que se aplican a todo tipo de historia y que requieren investigación y desarrollo previos.

Yo puedo contar qué investigo sobre los dos géneros que estoy construyendo: fantasía y ciencia ficción. Y, básicamente, me atrevo a decir que la investigación de estos dos géneros constituye el mayor porcentaje de lo que se conoce como “world building”, o la creación del mundo.

El tema del world building merece su propia saga de posteos, pero, en resumidas cuentas, lo que investigo para una novela es directamente proporcional al nivel de detalle y credibilidad que quiero darle.

No todo lo que aprenda en la investigación tiene que ir en el libro, pero sirve mucho para mi propio entendimiento de cómo funciona el mundo, para tomar decisiones de qué mostrar al lector en qué momento y así pintar una imagen verosímil y coherente en la mente del lector.

Algunos temas básicos sobre los que investigo son:

  • Ecosistemas
  • Culturas
  • Fenómenos naturales
  • La realidad en la línea de tiempo

Ecosistemas

Entender sobre el desarrollo y convivencia de la flora y la fauna en una determinada topografía y clima.

Culturas

Qué culturas de nuestra tierra se asemejan a las que creo en la fantasía, cómo viven, cómo se relacionan con el ecosistema, qué idioma hablan, qué costumbres tienen, qué las diferencia de las demás.

Fenómenos naturales

No sólo entender mejor los fenómenos más conocidos, sino indagar en esos fenómenos que aún los científicos no pueden explicar y que generan maravilla en la mente humana. 

La realidad en la línea de tiempo

Esto es muy importante para dar credibilidad y sumergir al lector en un lugar. Es entender qué palabras se usaban en la edad media, por ejemplo, y qué palabras modernas debo evitar porque no existían antes. Lo mismo sucede con entender la cultura y cómo se desarrollaban según la realidad en la que vivían.

¿En qué momento se investiga?

Idealmente, y por lo que he aprendido de grandes escritores, el proceso de investigación sucede antes de comenzar a escribir. Para el momento en que uno se sienta frente al papel o la máquina, muchas preguntas deberían estar respondidas y el mundo debería estar creado.

Mi proceso aún no es lo suficientemente estructurado para Hijos de la Luna. Yo voy descubriendo el mundo a medida que escribo, por lo que, en mi caso, la investigación sucede durante, no antes. Es verdad que esto ralentiza la escritura y predispone a más errores, ya que lo que descubro hoy tal vez afecte algo en los capítulos anteriores que deba corregir y, eventualmente, algo se me pase. Pero en este momento, y con esta saga, disfruto de este proceso desestructurado.

Eso no significa que no adopte una estrategia diferente en futuros libros. De hecho, actualmente tengo la idea de un libro de ciencia ficción que requiere mucha investigación, y ahí es por donde estoy comenzando: respondiendo todas las preguntas de cómo, por qué, cuándo, quién, qué pasaría si… 

En resumidas cuentas

Los aspectos más importantes que me dan la investigación en el proceso creativo podría resumirlos en:

  • Todo comienza con hacerse preguntas, alimentar la curiosidad
  • Alimenta ideas para el mundo ficticio y nos maravilla sobre el que vivimos
  • Da poder de decisión creativa, qué mostramos y dónde generamos misterio
  • Ayuda a crear historias creíbles con las que que el lector pueda conectar

A riesgo de sonar redundante, me gustaría cerrar este posteo haciendo hincapié en lo siguiente:

La curiosidad es una herramienta indispensable para la escritura, y la investigación es una fuente de inspiración que se nutre de la curiosidad.

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