Bitácora de Imaginarium #1 – La disciplina artística de escribir – Parte 1

julio 13, 2026

No sé si es curioso o normal no sentirme artista por estar escribiendo un libro. Será quizás porque aún no lo he publicado y, por consiguiente, nadie lo ha leído. ¿Me sentiré diferente cuando ocurra alguna de estas dos situaciones? No lo creo. E incluso imaginarme diciendo “soy escritora” tampoco es un título en el que me vea reflejada, aunque reconozco que lo veo más plausible.

En lo que sí creo y me siento a gusto es en reconocer que tengo la disciplina para hacerlo. Y de eso se tratarán los primeros posts de esta sección denominada “Bitácora de Imaginarium”. En ellos voy a contarles sobre mi disciplina aplicada al arte de escribir, en tres premisas simples y quizás hasta muy obvias:

  1. La constancia en favor del progreso
  2. La investigación como fuente de inspiración
  3. La autocrítica como herramienta de calidad

Así que en este primer posteo, voy a contarles un poquito sobre cómo la constancia es clave para el progreso de mis libros y del proyecto de Imaginarium Empire en general.

1. La constancia en favor del progreso

Todos los escritores famosos aconsejan crear una rutina y escribir todos los días, aunque sea durante una o dos horas. El proceso será lento y el resultado tardará bastante en llegar, pero si son constantes, en algún momento llegarán.

A mí me llevó casi 10 años terminar el primer borrador de Hijos de la Luna, y otros tres años (y contando) para editarlo y llegar al tercer borrador.

En ese tiempo tuve muchos altibajos, grandes cambios en mi vida, inseguridades, dudas, autoboicots… en fin, la vida misma, no hay que darle muchas vueltas. Y como se imaginarán, con justa razón, la constancia brilló por su ausencia.

Y como fue y es la vida misma, no hay mucha excusa que poner. Hoy en día mi vida sigue teniendo altibajos; tengo inseguridades, dudas y demás. A eso sumado la exigencia de la rutina con tres perras reactivas con sus tres paseos diarios de 45min aprox, trabajar, gimnasio, hacer las compras, mantener la casa, etc. Seguro que muchos están en la misma situación (quizás a excepción de las perras reactivas, pero quizás con hijos 😄)

Pero desde hace un año y medio que empecé a levantarme todos los días (fines de semana incluidos) entre las 6:45 y las 7:00 am, me preparo el mate y me siento a escribir una hora, 45 minutos, 30 minutos, el tiempo que pueda según el día que tenga por delante. Y si la cabeza y el cuerpo me lo permiten, desde hace dos meses dedico tres noches a la semana a trabajar en las ilustraciones del libro.

Además de esta rutina matutina, me hice el hábito de anotar cada idea, cada diálogo, cada momento de “¡ajá!”, ya sea en mis cuadernos, en post-its o en el celu. La idea es aportar a la historia en cada momento que pueda, mantener el “momentum” vivo y no dejar que la rutina, el cansancio o la falta de tiempo se conviertan en procrastinación.

En este año y medio de constancia he:

  • Replanteado y ajustado el argumento
  • Enriquecido la historia de cada personaje
  • Unido los puntos entre personajes y escenas internas de la primera parte
  • Unido los puntos entre la primera parte y lo que llevo escrito de la segunda parte
  • Avanzado el manuscrito de la segunda parte
  • Terminar de revisar y ajustar el segundo borrador
  • Comenzado la revisión del tercer borrador

Y sumo los famosos bonus track:

  • Comencé las anotaciones para otro libro
  • Comencé a escribir y publicar mis primeros posteos 😉

Escribir requiere de disciplina

Y de muchas otras cosas también. Pero la constancia es clave para progresar y alcanzar mi objetivo. Por eso, en este punto inicial de mi viaje,  la considero más importante y relevante que mi debate interno sobre si soy o lograré ser escritora y si mis historias entrarán en la definición de arte.

Mi objetivo es claro:

“Quiero plasmar los mundos de mi imaginación en historias que yo misma quiera releer varias veces, y abrir las puertas de este imperio para quien quiera llevarlas a su propio imaginario y vivirlas.”

A 30, 45, 60 min por día,  con lo que sea que ese tiempo me permita avanzar, con notitas mentales en post-its o cuadernos, en el gimnasio, en el tren, paseando a las perras. Cada día que escribo una nota, una línea o un párrafo, estoy un paso más cerca de lograrlo.

P.D: Escribir también requiere de buena compañía ❤️

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